lunes, 13 de abril de 2015

La revolución pendiente, la hora europea

Los estudios demuestran obstinadamente la necesidad de la adopción de este horario y ya se van acumulando encima de la mesa del Gobierno

martes, 3 de febrero de 2015

Salon Kitty






Los ciudadanos tenemos derecho a saber para qué

y de qué hablaron diputados, militares, guardias civiles y fiscales.  

Ciutadans, PP y PSC deben una explicación a la ciudadanía 

 y, como nos la deben, nos la han de pagar.  

Sin excusas, sin trampantojos, sin impostura. 

Algo huele mal en Dinamarca. 

Y posiblemente más que de Pub Kitty, la actual política catalana 

es de Salón Kitty. 

Pasen y vean. 

(Publicado en ABC el 2 de febrero de 2015)  

Pinche el link: 

martes, 25 de noviembre de 2014

Presentación a las elecciones Primarias a la Presidencia de la Generalitat de Cataluña

Apreciados compañeros, Creo que me conocéis. No obstante, me presento. Tengo 48 años. Soy abogado. Estoy casado y tengo dos hijos. Sin experiencia ni militancia política, me afilié a UPyD en 2008, para hacer posible la alternativa que España necesita. Me he ocupado de distintas tareas en UPyD CAT hasta que Rosa Díez me invitó a formar parte del Consejo de Dirección. Posiblemente ni en la peor de las pesadillas de ningún ciudadano imaginaríamos que en España hoy nos hallaríamos en la peor crisis constitucional desde la restauración de la democracia y que Cataluña estaría al borde de la secesión gracias a 30 años de inhibición de PP y PSOE y por la labor de zapa del nacionalismo, que ha horadado los cimientos de nuestra frágil democracia. Son peligros que exigen serenidad, valentía y coraje políticos. Y sólo con un partido que represente esos valores es posible salir de esta grave situación. Es el momento de un proyecto político que defienda sin timidez los valores de la libertad y la igualdad de todos los españoles y que tenga idea clara de las reformas necesarias. Ese proyecto es, sin duda, UPyD. Y si en algún lugar son precisas estas condiciones de serenidad, valentía y coraje es en Cataluña, donde se está cuestionando no sólo la unidad de España, sino también la implantación de un régimen totalitario nacionalista que someta –más aún- a los catalanes y limite derechos y libertades para dar satisfacción a los designios supremos de la nación catalana que el nacionalismo preconiza. UPyD es el único partido que lo hace en Cataluña. La prueba ha sido la presentación de la querella criminal contra Artur Mas y los consejeros Ortega, Rigau y Espadaler y la Mesa del Parlament, precisamente como el único capaz de ser garante del orden constitucional en Cataluña. UPyD no tiene miedo ni se pone de perfil. Otros partidos han optado por la zona de confort, ocupando sus escaños del Parlament sin tener que soportar el peso de la defensa de la unidad de España. Existen otros peligros, más taimados, pero igual de dañinos. Como la llamada 3ª vía, consintiendo el nacionalismo blindando las competencias de enseñanza y cultura, garantizando la total desaparición del Estado en Cataluña, y con una financiación especial, para consagrar los anhelados privilegios fiscales de los nacionalistas. A este peligro también deberemos hacer frente. Os invito a que salgamos a calles de Cataluña a defender el Estado de Derecho y la democracia; a la defensa, con uñas y dientes, de la libertad y la igualdad de todos los ciudadanos. Y a la defensa de la unidad de España, sin complejos; de una España justa y plural en un Estado federal simétrico, como las democracias avanzadas y homologables de Europa. UPyD puede y debe tener un papel fundamental en Cataluña. Os invito a que lo hagamos con valentía y optimismo. Podéis contar con mi trabajo y esfuerzo, para que todos juntos, hagamos posible la Cataluña que deseamos; más libre, justa y democrática, junto al resto de los españoles en una España de todos. ********************************************************** Benvolguts companys, Crec que em coneixeu. Malgrat això, em presento. Tinc 48 anys. Sóc advocat. Estic casat i amb dos fills. Sense experiència ni militància política, em vaig afiliar a UPyD al 2008, per fer possible l'alternativa que Espanya necessita. M'he ocupat de diferents tasques a UPyD CAT fins que Rosa Díez em va convidar a formar part del Consell de Direcció. Possiblement ni en el pitjor dels malsons de cap ciutadà ens imaginaríem que  avui a Espanya ens trobaríem en la pitjor crisi constitucional des de la restauració de la democràcia i que Catalunya estaria a la vora de la secessió gràcies a 30 anys d'inhibició de PP i PSOE, i per la tasca de sapa del nacionalisme que ha perforat els fonaments de la nostra fràgil democràcia. Són perills que exigeixen serenitat, valentia i coratge polítics. I només amb un partit que representi aquests valors és possible sortir d'aquesta greu situació. És el moment d'un projecte polític que defensi sense timidesa els valors de la llibertat i la igualtat de tots els espanyols, amb una idea clara de les reformes necessàries. Aquest projecte és, sens dubte, UPyD. I si en algun lloc són precises aquestes condicions de serenitat, valentia i coratge és a Catalunya, on s'està qüestionant no només la unitat
d'Espanya, sinó també la implantació d'un règim totalitari nacionalista que sotmeti –més encara- als catalans i limiti drets i llibertats per donar satisfacció als designis suprems de la nació catalana que el nacionalisme preconitza. UPyD és l'únic partit que ho fa a Catalunya. Una prova ha estat la presentació de la querella criminal contra Artur Mas i els consellers Ortega, Rigau i Espadaler i la Mesa del Parlament, precisament com l'únic capaç d’ésser garant de l'ordre constitucional a Catalunya. UPyD no té por ni es posa de perfil. Altres partits han optat per estar a la zona de confort, ocupant els escons del Parlament sense haver de suportar el pes de la defensa de la unitat d'Espanya. Existeixen altres perills, més astuts, però igual de nocius. Com l’anomenada 3ª via, consentint el nacionalisme blindant les competències d’ensenyament i cultura, garantint la total desaparició de l'Estat a Catalunya, i del finançament especial, per consagrar els anhelats privilegis fiscals als nacionalistes. A aquest perill també hi haurem de fer front. Us animo a que sortim als carrers de Catalunya a defensar l'Estat de Dret i la democràcia; a la defensa, amb ungles i dents, de la llibertat i la igualtat de tots els ciutadans. I a la defensa de la unitat d'Espanya, sense complexos; d'una Espanya justa i plural en un Estat federal simètric, com les democràcies avançades i homologables d'Europa. UPyD pot i ha de tenir un paper fonamental a Catalunya. Us convido a que ho fem amb valentia i optimisme. Podeu comptar amb meu treball i esforç, perquè tots junts, fem possible la Catalunya que desitgem; més lliure, justa i democràtica, al costat de la resta dels espanyols en una Espanya de tots.

sábado, 22 de noviembre de 2014

Desafecto al régimen

El llamado “procés” nos ha llevado a la caída por un largo, oscuro y profundo tobogán hacía los tiempos más aciagos de la historia. El “procés” es inequívocamente un régimen. Con su escenografía, sus ritos y, cómo no, su ética política. Poco a poco van desvelándose las bases morales sobre las cuales se sustenta ese régimen de tintes totalitarios, que no deja ningún ámbito social sin contaminar. El independentismo, otrora llamado nacionalismo, está presente en todas las esferas de la sociedad sin excepción, recodándonos constantemente que está ahí y nos vigila. Vivimos aquelarres como el del día de San Esteban de 2013 en el Palau de la Música, donde un acto cultural se convirtió en una apoteosis independentista. Otro ejemplo son los partidos en el Camp Nou en los que, en el minuto 17:14, inexorablemente se repite la salmodia monocorde del canto de la “independència”. Pero recientemente nos han brindado un excelente ejemplo de cuál será, en esa futura Arcadia independentista, el trato a todos aquellos que discrepen o, sencillamente, no se sometan de forma sumisa a los dictados del pensamiento único nacionalista. La Universidad de Girona sometió a votación, el día 6 de noviembre, la retirada del título de doctora 'honoris causa' a Encarna Roca (magistrada del Tribunal Constitucional, insigne catedrática de Derecho Civil y la más eminente jurista del Derecho Civil catalán) por haber votado a favor de la suspensión de la consulta independentista del 9 de noviembre. La solicitud de retirada del título fue presentada por 77 personas entre profesores, estudiantes y personal universitario. Finalmente la petición fue desestimada por sólo 100 votos en contra, frente a 42 a favor, 14 votos en blanco y un voto nulo. Lo sorprendente no sólo fue que se sometiera a votación, ni que obtuviera el voto favorable de prácticamente de un tercio del claustro gerundense, sino el silencio de la sociedad catalana. El silencio ominoso de las Universidades catalanas, de Colegios de Abogados y de la judicatura en general, salvo 300 juristas que clandestinamente firmaron en internet un manifiesto de rechazo. ¿Dónde estuvo su colega Carlos Viver Pi-Sunyer, catedrático, ex magistrado del TC y catalán, como Encarna Roca, que no denunció esa ignominia? ¿Dónde estuvo Artur Mas? Obviamente el objeto de someter ese despropósito en la casa de la sabiduría y la razón como es una Universidad no era otro que señalar y someter al escarnio público al disidente, al que se atreve a no actuar de acuerdo con el mandato imperativo del nacionalismo. Ante esta realidad, queda claro que la Cataluña de Artur Mas, Oriol Junqueras, Carme Forcadell y Muriel Casals ha recuperado la figura franquista del “desafecto al régimen”. Aquél personaje cuyo único derecho es vivir como alma en pena en una sociedad que lo margina y lo menosprecia. El “procés” iniciado por Artur Mas no es ni pacífico ni democrático, como a él le gusta calificarlo. Está lleno de violencia moral, odio y coacción y el caso de Encarna Roca es la prueba del nueve de qué le ocurre a quien no se somete a los dictados nacionalistas: sólo le espera la muerte civil. Es un fantástico aviso para navegantes. La Universidad de Girona hizo el trabajo sucio del independentismo. Dejó recado de qué le ocurre al que disiente, al desafecto al régimen. Publicado en ABC el 17/11/2014

lunes, 1 de septiembre de 2014

V de vencedores y vencidos


El 11 de septiembre la ANC (Assemblea Nacional Catalana) y Òmnium Cultural tienen previsto realizar su nueva y definitiva performance: una concentración en forma de gran V en Barcelona, bajo el lema "Ara és l'hora" y con un manifiesto donde la idea fuerza es"guanyar" ("ganar").

La elección de la simbología de una gran V no es nada gratuita, cuando bajo la misma subyace la idea repetida durante estas últimas semanas de la irremisible y definitiva victoria del independentismo, de una vez por todas, en Cataluña. La importancia de la simbología efectista en cualquier movimiento es transcendental para su imposición social y de ahí que se quiera expresar claramente que habrá una victoria, con vencedores y vencidos. Así lo entendieron en el pasado tanto el franquismo, que adoptó la V del víctor romano como símbolo propio del régimen, como el mismo régimen nazi, que adornaba con la misma letra plazas y espacios públicos de las zonas ocupadas. Que la ANC y Òmnium no están, evidentemente, por semejantes sutilezas simbólicas lo evidencia su opción por un símbolo con antecedentes tan nefastos.Ese lema no es casual cuando forma parte del estribillo de"Els segadors", canción de inspiración bélica que, aún siendo himno oficial de Cataluña, utiliza un lenguaje de enfrentamiento civil contra un supuesto enemigo.
En la historia de la humanidad, establecidos los términos de un enfrentamiento, el bando vencedor se impone al vencido. Y los independentistas no quieren ser ni serán una excepción a esta regla.
Está claro que el independentismo en sus distintas formulaciones, tanto institucionales (Pacte Nacional pel Dret a Decidir, Consell Assessor per a la Transició Nacional...), políticas (CiU, ERC, ICV, CUP) como cívicas (ANC y Òmnium), ha dado el paso de conducir el llamado "procés" a un desenlace con vencedores y vencidos, fase final del proceso gradualista de todo nacionalismo. No se hace un proceso de independencia sino para imponer los criterios políticos, en todos los órdenes de la vida, de una parte de la sociedad, la vencedora, a la otra, la vencida, que será sometida.
El pretendido "procés" pacífico y democrático ha ido dando pasos paulatinamente para pasar de un inicial "convèncer" al definitivo "vèncer". Este salto cualitativo, en tanto que paulatino, nunca se hace de forma rotunda y manifiesta, sino que se hace a través de mensajes lanzados por portavoces oficiosos a la sociedad, que adelantan lo que luego será ya consigna oficial.
Basta ver cómo se expresan los portavoces al servicio del independentismo.

Toni Soler, comisario del Tricentenari en Barcelona, en su artículo "Contra el sentit comú" se manifestaba en contra de cualquier posibilidad de diálogo y en contra de la moderación como pauta del proceso soberanista donde España es la agresora y los "catalanes" los agredidos, idea que remató en su artículo "El judici final", en el que acusaba directamente de colaboracionistas a los defensores del federalismo en Cataluña, señalando ya a quienes son los enemigos interiores en su lucha. La tesis de las listas negras, de vencedores y vencidos, acólitos y traidores, fieles y colaboracionistas, parece ser una idea recurrente, acariciada por este gran ideólogo del secesionismo que aún recientemente animaba a denunciar a aquellos independentistas sobrevenidos que intentan sacar tajada del "procés".El simposio organizado por el Centro de Historia Contemporánea titulado "España contra Cataluña" alimentaba esta idea de la existencia de una lucha entre entes nacionales, donde España era el Estado opresor y los catalanes, los oprimidos.
El propio comisario del Tricentari, Miquel Calçada, se expresó en parecidos términos belicistas cuando manifestó de forma inequívoca que "el 2014 vuelve a ser un punto de cruce, como lo fue el 1714" y "estoy convencido que volveremos a vencer".
Salvador Cardús también se abona a esta idea tan democrática de lo irremisible del"procés", cuando este verano aseguraba que "el procés" no tiene marcha atrás y que es un objetivo ganador.
El independentismo radical, sin necesidad de esconder sus ideas totalitarias, establece ya cuáles serán las pautas de su victoria.
Hèctor López Bofill, a finales de julio, en su twitter adelantó la receta para imponer su victoria: declaración unilateral de independencia; constitución de fuerzas de defensa para garantizar el control del territorio (y la población) una vez proclamada la independencia; amenaza a los miembros de la UE sobre su capital situado en Cataluña si no aceptan integrar a Cataluña en la libre circulación, e imposición del catalán como única lengua oficial y exclusión de la ciudadanía catalana a quienes no acrediten su conocimiento. En resumen, violencia, imposición y chantaje.

De momento, los primeros avisos ya están dados con ataques anónimos a las sedes de los partidos no independentistas, agresiones verbales y el uso de la violencia simbólica, como aviso para navegantes.Así las cosas, conviene no perder de vista que durante los próximos meses esta dinámica de frentismo y de búsqueda de una victoria a cualquier precio se acelerará, donde la coacción social y el miedo son aliados esenciales de estos procesos totalitarios.
Lo cierto es que, si se plantea una victoria de vencedores y vencidos, los supuestos vencidos no aceptaremos dicho rol sino que seremos resistentes en defensa de las libertades públicas y los derechos fundamentales que se nos quieren negar en este"procés" no democrático y no pacífico. Adoptando su tan querido lenguaje bélico y tremendista, con la victoria nacerá la resistencia.

Publicado en Crónica Global el día 31 de agosto de 2014

V de vencedors i vençuts

L'11 de setembre l'ANC (Assemblea Nacional Catalana) i Òmnium Cultural tenen previst realitzar la seva nova i definitiva performance: una concentració en forma de gran V a Barcelona, sota el lema "Ara és l'hora" i amb un manifest on la idea força és "guanyar".

L'elecció de la simbologia d'una gran V no és gens gratuïta, quan sota la mateixa subjeu la idea repetida durant aquestes últimes setmanes de la irremissible i definitiva victòria de l'independentisme, d'una vegada per sempre, a Catalunya. La importància de la simbologia efectista en qualsevol moviment és transcendental per a la seva imposició social i per aquest motiu es vol expressar clarament que hi haurà una victòria, amb vencedors i vençuts. Així ho van entendre en el passat tant el franquisme, que va adoptar la V del víctor romà com a símbol propi del règim, com el mateix règim nazi, que adornava amb la mateixa lletra places i espais públics de les zones ocupades. Que l'ANC i Òmnium no estan, evidentment, per semblants subtileses simbòliques ho evidencia la seva opció per un símbol amb antecedents tan nefasts.Aquest lema no és casual quan forma part de la tornada de"Els segadors", cançó d'inspiració bèl·lica que, encara sent himne oficial de Catalunya, utilitza un llenguatge d'enfrontament civil contra un suposat enemic.
En la història de la humanitat, establerts els termes d'un enfrontament, el bàndol vencedor s'imposa al vençut. I els independentistes no volen ser ni seran una excepció a aquesta regla.
És clar que l'independentisme en les seves diferents formulacions, tant institucionals (Pacte Nacional pel Dret a Decidir, Consell Assessor per a la Transició Nacional...), polítiques (CiU, ERC, ICV, CUP) com a cíviques (ANC i Òmnium), ha fet el pas de conduir l'anomenat "procés" a un desenllaç amb vencedors i vençuts, fase final del procés gradualista de tot nacionalisme. No es fa un procés d'independència sinó per imposar els criteris polítics, en tots els ordres de la vida, d'una part de la societat, la vencedora, a l'altra, la vençuda, que serà sotmesa.
El pretès "procés" pacífic i democràtic ha anat donant passos gradualment per passar d'un inicial "convèncer" al definitiu "vèncer". Aquest salt qualitatiu, en tant que gradual, mai es fa de forma rotunda i manifesta, sinó que es fa a través de missatges llançats per portaveus oficiosos a la societat, que avancen el que després serà ja consigna oficial.
N'hi ha prou de veure com s'expressen els portaveus al servei de l'independentisme.

Toni Soler, comissari del Tricentenari a Barcelona, en el seu article 'Contra el sentit comú' es manifestava en contra de qualsevol possibilitat de diàleg i en contra de la moderació com a pauta del procés sobiranista on Espanya és l'agressora i els "catalans", els agredits, idea que va rematar en el seu article 'El judici final', en què acusava directament de col·laboracionistes als defensors del federalisme a Catalunya, assenyalant ja als qui són els enemics interiors en la seva lluita. La tesi de les llistes negres, de vencedors i vençuts, acòlits i traïdors, fidels i col·laboracionistes, sembla ser una idea recurrent, acariciada per aquest gran ideòleg del secessionisme que encara recentment animava a denunciar a aquells independentistes sobrevinguts que intenten treure profit del "procés".El simposi organitzat pel Centre d'Història Contemporània titulat 'Espanya contra Catalunya' alimentava aquesta idea de l'existència d'una lluita entre ens nacionals, on Espanya era l'Estat opressor i els catalans, els oprimits.
El propi comissari del Tricentari, Miquel Calçada, es va expressar en semblants termes bel·licistes quan va manifestar de forma inequívoca que "el 2014 torna a ser un punt d'encreuament, com ho va ser el 1714" i "estic convençut que tornarem a vèncer".
Salvador Cardús també s'abona a aquesta idea tan democràtica de l'irremissible del "procés", quan aquest estiu assegurava que "el procés" no té marxa enrere i que és un objectiu guanyador.
L'independentisme radical, sense necessitat d'amagar les seves idees totalitàries, estableix ja quines seran les pautes de la seva victòria.
Hèctor López Bofill, a finals de juliol, en el seu twitter va avançar la recepta per imposar la seva victòria: declaració unilateral d'independència; constitució de forces de defensa per garantir el control del territori (i la població) una vegada proclamada la independència; amenaça als membres de la UE sobre el seu capital situat a Catalunya si no accepten integrar a Catalunya en la lliure circulació, i imposició del català com a única llengua oficial i exclusió de la ciutadania catalana als qui no n'acreditin el seu coneixement. En resum, violència, imposició i xantatge.

De moment, els primers avisos ja estan donats amb atacs anònims a les seus dels partits no independentistes, agressions verbals i l'ús de la violència simbòlica, com a avís per a navegants.Així les coses, convé no perdre de vista que durant els propers mesos aquesta dinàmica de frontisme i de recerca d'una victòria a qualsevol preu s'accelerarà, on la coacció social i la por són aliats essencials d'aquests processos totalitaris.
La veritat és que, si es planteja una victòria de vencedors i vençuts, els suposats vençuts no acceptarem aquest rol sinó que serem resistents en defensa de les llibertats públiques i els drets fonamentals que se'ns volen negar en aquest "procés" no democràtic i no pacífic. Adoptant el seu tan benvolgut llenguatge bèl·lic i tremendista, amb la victòria naixerà la resistència.
Publicat a Crònica Global el dia 31 d'agost de 2014.

martes, 31 de diciembre de 2013

La estelada todo lo tapa

El Palau de la Música Catalana celebró su centenario el pasado día 26 de diciembre en el tradicional concierto de Sant Esteve con la participación del Orfeó Català y, como novedad, del Coro de Cámara del Palau.
El acto se hallaba presidido por Artur Mas y su esposa, Helena Rakosnik; la presidenta del Parlament, Núria de Gispert; el alcalde de Barcelona, Xavier Trias, y el conseller de Cultura, Ferran Mascarell.
Tal como ya ocurrió el año pasado, el concierto se convirtió en acto de reivindicación independentista, cuando en el momento en que se entonó el himno del Orfeó Català, El Cant de la Senyera, una parte del público y el Coro del Orfeó Català desplegaron numerosas banderas estelades y, sorprendentemente, éste último exhibió dos “Sí” gigantes, en referencia a las preguntas de un referéndum independentista que Artur Mas había anunciado unos días antes.
El éxtasis nacionalista fue absoluto. El Palau se cubrió de estelades, con gritos de “Visca Catalunya lliure” e “In-Inde-independència”. Pero lo ocurrido en el Palau, lejos de llevar a reflexión a los sectores nacionalistas, esa “gesta patriótica” les ha llenado de entusiasmo.
Las imágenes de los nuevos Fets del Palau de la Música resultan impropias de una sociedad democrática. Un acto cultural de una entidad pagada con fondos públicos fue convertido, por decisión de unos, en una emboscada de reivindicación política afín al poder.
Esta permanente utilización de las esteladas como elementos icónicos con vocación de progresión geométrica que se está produciendo en Cataluña es propia de una sociedad de tintes totalitarios. Los fines son claros: aturdir más a la ciudadanía, hacer omnipresente la ideología independentista sin dejar espacios libres y no permitir que el estado de presión social y política desfallezca ni un solo momento. La democracia es incompatible con este tipo de escenificaciones y el recurso a este tipo de mecanismos de alienación colectiva y de apropiación del espacio común van en contra de la pluralidad y de la neutralidad política de las instituciones públicas de las sociedades democráticas sanas.
No obstante, el sumatorio del hecho en sí, el lugar en que se produjo y las autoridades presentes es una excelente metáfora del momento político que está viviendo Cataluña.
Sólo unos meses antes, en julio de 2013, el juez que investiga el expolio Palau de la Música cerró el caso concluyendo que Convergència Democràtica de Catalunya (CDC) se había financiado ilegalmente a través del Palau. La constructora Ferrovial pagó, según el magistrado, un total de 5,1 millones en comisiones ilegales al partido nacionalista a cambio de la adjudicación de obras públicas durante el último Gobierno de Jordi Pujol, en el cual Artur Mas tuvo las máximas responsabilidades: primero como conseller de Política Territorial y Obras Públicas, después de Economía y Hacienda y, finalmente, como conseller en Cap. A su vez, durante ese período, Artur Mas fue el secretario general de CDC, el cargo ejecutivo más importante del partido. En él coincidía la doble condición de miembro relevante del gobierno de la Generalidad y máximo responsable de CDC. 
Ferrovial y CDC habían llegado a un “acuerdo” en 1999, que se prolongó un decenio, por el cual se camuflaban como generosas donaciones al Palau lo que, en realidad, eran pagos ilícitos a CDC a cambio disfrutar de una posición ventajosa en la adjudicación de obras. La constructora pagaba una comisión ilegal del 4% del importe de la obra en cuestión, cuyo 2,5% iba a parar a las arcas de CDC, mientras que el porcentaje restante se lo repartían Fèlix Millet y Jordi Montull, como premio a su labor de intermediarios. En total se calcula que se saquearon de Palau de la Música unos 26,5 millones de euros; para entendernos, unos 4.400 millones de pesetas.
Ese dinero llegó a CDC mediante entregas en efectivo, trabajos electorales pagados por el Palau y en forma de donaciones al partido o a la Fundación Trias Fargas, después llamada Fundación Cat-Dem para ocultar su ominoso pasado. El auto judicial concluía que CDC debía responder como partícipe a título lucrativo, por haberse beneficiado de 5,1 millones de euros de forma ilícita, es decir, 848 millones de pesetas.
Lo sorprendente es que en el mes de septiembre de 2013 el Palau de la Música, compareció como perjudicado en la causa en lugar de ejercer la acusación frente a CDC, insólitamente, se negó a acusar al partido de Artur Mas en contra del criterio del propio juez instructor y del fiscal. De esta forma, el Palau de la Música se negó a reclamar nada a CDC a pesar del desfalco multimillonario.
La estampa del concierto del pasado día 26 de diciembre así queda completa. El concierto del Palau de la Música estaba presidido por quien había sido el secretario general de CDC, partido que, según el juez y el fiscal, había expoliado la institución donde se realizaba el concierto y cuyo coro actuaba.
La paradójica Cataluña en la que vivimos hizo que, en lugar de aprovechar la presidencia del máximo responsable del partido que perjudicó gravemente la institución para reprocharle la grave conducta depredadora, el coro del Palau de la Música se unió al aquelarre independentista sacando esteladas que sirvieron, no sólo para pervertir un acto cultural público, sino para convertirlo en acto de adhesión institucional a sus tesis políticas, todo ello con la sonrisa complaciente de Artur Mas y su séquito. 
La velada musical de Sant Esteve, lejos de ser recordada por su interés cultural, será recordada como el día en que las esteladas sirvieron para escenificar la Cataluña de la “omertà”; aquella donde, en lugar de exigir responsabilidades, se encubren, se tapan, se disimulan.
Esa estampa debería despertar la conciencia de muchos catalanes para que vieran que este proceso de secesión impulsado por Artur Mas, conduce irremediablemente a una sociedad política de pésima calidad democrática, basada en el silencio cómplice con la corrupción política, donde las instituciones públicas se utilizan para finalidades partidistas y no se exigen responsabilidades, sino que encima sirven para encubrir las vergüenzas de sus responsables.
Artur Mas salió moralmente indemne del Palau de la Música. Las estelades, una vez más, le salvaron la cara.  Bella metáfora de la Cataluña del “Estado propio”, cuando el estado propio de la Cataluña que propone el independentismo es vivir y convivir con la corrupción en sus máximas instituciones sin mecanismos de control real, bajo el canto aparentemente unánime de la sociedad civil.
No hay escándalo, ni latrocinio que una buena estelada no pueda tapar.
Publicado 31/12/2014 en Dialogolibre.com


jueves, 19 de diciembre de 2013

La democracia como coartada

Principio del formulario
·     
·                Publicado en el mundo
         19/12/2013
·       OTRAS VOCES
   NACIONALISMO

·                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                       Disminuye el tamaño del texto
·                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                       Aumenta el tamaño del texto
EL INDEPENDENTISMO catalán, otrora llamado nacionalismo, ha ido progresando adecuadamente en su escalada de calentamiento mediático y social hasta anunciar, finalmente, la fecha y pregunta de un referéndum de secesión de Cataluña. Paradójicamente, los partidos que lo proponen (CiU, ERC, ICV y CUP) no tienen en el Parlament de Cataluña ni siquiera la mayoría necesaria para reformar el Estatuto de Cataluña. Inmediatamente la máquina de propaganda se ha puesto en marcha para vincular ese referéndum de secesión a la idea de democracia, utilizando insistentemente la frase «votar es democracia» con la que nos van a acompañar los próximos meses.
Para el independentismo la utilización de la propaganda constante en los medios públicos y subvencionados es más o tan importante como el propio fondo del asunto y requisito indispensable para que se pueda imponer y triunfar socialmente. La apelación a frases simples y rotundas pretende cortocircuitar cualquier posibilidad de pensamiento en contra, pues implica ejercer en el foro público el pensamiento crítico anulado en la sociedad catalana.
Asimilar democracia y votación es la coartada necesaria para que el pensamiento único nacionalista acabe de laminar cualquier atisbo de pluralismo y democracia en Cataluña, ignorando que en la UE no hay democracia fuera del Estado de Derecho. Y quien usa el nombre de la democracia al margen del Estado de Derecho, pretende lo que no debe. Un demócrata cuestiona no sólo el qué se vota sino, sobre todo, el cómo, lo que determina el carácter democrático de una votación. Y aquí es donde el independentismo tiene claro que no hay debate posible. En Cataluña, quien pone las reglas de juego son los independentistas, frente a lo que sólo dejan como respuesta un «lo toma» o un «aténgase a las consecuencias».
Las condiciones en que el independentismo plantea un posible referéndum en Cataluña asquearía a cualquier demócrata y se resume en el sometimiento de la ciudadanía a un ambiente de presión social constante y en todos los ámbitos, la falta de neutralidad política de los medios de información públicos y privados subvencionados y el acoso y la estigmatización social a cualquier muestra de discrepancia al modelo normalizado de catalán, de buen catalán. Lo que ha venido a llamar la teoría de la «olla a presión», de forma que sólo con el sometimiento a condiciones de alta presión y temperatura políticas y sociales un cuerpo social estable puede estallar en una reacción exógena en el sentido interesado, independentista en este caso. Situación de presión que no puede mantenerse de forma permanente, de ahí su expresión «tenim pressa» (tenemos prisa).
El independentista catalán apela, con cierta reiteración y con trazos gruesos, a los referendos de Escocia y Quebec, cuando la forma del proceso catalán no soportaría ni la más mínima comparación con esas experiencias políticas. Ninguno de los dos procesos citados se planteó la pregunta y la fecha antes de que hubiese, lógicamente, la correspondiente autorización de los Estados canadiense o británico. Los nacionalistas tampoco han planteado nunca un quórum mínimo de participación y un porcentaje mínimo de votos favorables que garantizase una mayoría social inequívoca y un respaldo social suficiente. Ni tampoco quieren plantearse qué ocurriría con el estatus jurídico y político de la parte de Cataluña donde no se alcanzase esos mínimos, como así estableció la sentencia de la Corte Suprema de Canadá. Por supuesto, aquí es donde nuevamente el nacionalismo conoce sus debilidades y evita cualquier planteamiento.
El independentismo ha actuado en contra las reglas de fair play democrático, que exigiría cualquier demócrata. Tampoco ha respetado las mínimas condiciones de juego limpio establecidas por el Gobierno británico al escocés, como son la prohibición de actuar bajo la presunción de un posible resultado y la de utilizar la autonomía para preparar el acceso a la transición de la independencia. El paso dado por Artur Mas, anunciando la celebración de un referéndum ilegal, supone la ruptura definitiva de la cohesión social en Cataluña como forma de paz social, basada en la tolerancia y el respeto al pluralismo; cuando se antepone la ideología de unos a los consensos ciudadanos basados en la Constitución.
La cohesión social fue un argumento estratégico para el nacionalismo durante los últimos 25 años cuando se trataba de imponer el sistema de inmersión lingüística a toda la población; pero, ahora, está visto que, para ellos, la cohesión social ha perdido todo el sentido cuando es el momento de imponer de una vez por todas (sí o sí) sus tesis uniformizadoras a toda la sociedad. Cohesión social, para los independentistas, es uniformización social. Socialmente, Mas y sus valedores han dado por amortizada la parte de la ciudadanía no nacionalista, que les estorba para rematar el experimento de ingeniería social.
Se ha llevado el debate al terreno de lo sentimental con argumentos primarios, infantiles y, con demasiada frecuencia, falsos y manipulados. Se huye, por parte de los independentistas, de un debate político de fondo, sabedores que el mismo les es perjudicial. El debate demagógico y cainita es el elegido por ellos. A su vez, el Gobierno de Mariano Rajoy ha adoptado la misma estrategia que tomó con el desastre ecológico del Prestige: alejar el problema de la costa y esperar que el tiempo arregle lo que se ven incapaces de resolver. A todo esto, una parte importante de la sociedad catalana se siente cada vez más abandonada por el Gobierno. Ya que, al igual que en la mecánica de los fluidos, el espacio político que no es ocupado por las instituciones del Estado en Cataluña automáticamente es ocupado por el nacionalismo, espacio que difícilmente podrá recuperarse para la vida en tolerancia y pluralidad.
Es, pues, el momento de hacer la tarea que le correspondería al Gobierno, de exponer con rotundidad cuáles serían los costes económicos, políticos, sociales y afectivos de un proceso de secesión. Llevar el debate al terreno de la razón y de los análisis objetivos. Debemos aportar luz a este proceso de sinrazón y de destrucción de una labor social construida con el esfuerzo de todos los españoles al amparo de la Constitución.
Es, pues, el momento de la defensa de España, concibiendo España, no sólo como referente histórico y sentimental, sino fundamentalmente como el sistema de garantías de los derechos y libertades de los ciudadanos que nos dotamos los españoles con la Constitución de 1978. En defensa de nuestros derechos y libertades públicas, en defensa de España.
Ramón de Veciana Batlle es miembro del Consejo de Dirección de UPyD y portavoz de UPyD Cataluña.
Final del formulario



jueves, 12 de septiembre de 2013

Celebrar una derrota con otra derrota. Crónica de la Vía catalana

La cadena humana independentista, llamada Vía catalana, realizada en la Diada de ayer será cebrada por sus organizadores como un éxito por su carácter multitudinario.

Difícilmente podía ser un fracaso de asistencia cuando  desde hace meses la maquinaria propagandística desplegada contaba con la participación del gobierno de la Generalitat, con todos los medios de comunicación públicos y los subvencionados y concertados, en manos del independentismo.

Sin embargo, más allá de una lectura partidaria sobre la asistencia, la derrota del 11 de septiembre 1714 de las tropas austriacistas en Barcelona, paradójicamente, se celebró ayer con otra derrota, la derrota de la convivencia y  la política.

Ayer fue derrotada la política entendida como herramienta de la que los ciudadanos nos hemos dotado para la participación democrática en la gestión de los asuntos públicos.

Ayer la política fue derrotada y sustituida por el populismo. Debemos recordar que los partidos que no dieron apoyo a la cadena tienen un respaldo popular superior a los tres partidos (CDC, ERC i CUP) que apoyaron y participaron en la misma. Y, por tanto, la pretensión de querer dejar en manos del populismo las decisiones que democrática y constitucionalmente corresponden a la soberanía nacional constituye una gravísima ruptura del juego democrático dentro un Estado de Derecho de la Unión europea.

Al parecer, la celebración de una cadena humana por una entidad privada, para el Gobierno de Artur Mas, tiene más autoridad moral y legitimidad democrática que la representación política expresada democráticamente en el Parlament y en el Congreso de los Diputados.

Ayer se sitió Cataluña de norte a sur durante horas, poniendo el país al servicio de una ideología, lo que sólo ocurre en países de nulo cuajo democrático. Una vez más en Cataluña, los ciudadanos catalanes vimos como nuestros recursos públicos -carreteras nacionales, autopistas, televisión  y radios públicas y cuerpos de seguridad- no servían al interés general sino que se ponían una vez más al servicio de una ideología, impuesta como pensamiento único, y a las órdenes de una entidad privada, carente de representatividad social alguna.

Y la peor consecuencia del acto de ayer es la definitiva ruptura de la convivencia en Cataluña, al dividir la sociedad de forma irremediable en dos: en una facción de catalanes dispuestos obtener la independencia a cualquier precio y el resto de la sociedad catalana para la que, por el contrario, la convivencia es un valor superior.

Jordi Pujol, padre del nacionalismo catalán moderno, siempre sostuvo que “la convivencia es un valor supremo. Es verdad que el catalán es el nervio del país, pero, lo más importante es la convivencia. Si algún día, hubiese fractura, habría desestabilización en España y eso para Cataluña sería muy dramático" y, con ello,  una radical oposición a la independencia de Cataluña.

La conclusión es, pues, que la convivencia para CDC y Artur Mas ha dejado de ser un valor supremo, poniendo al descubierto que el discurso de la convivencia y la cohesión social, que siempre habían tenido en su boca, sólo era una apuesta estratégica, al servicio sólo de un interés político y electoral coyuntural.

Por lo tanto, ayer fue un día triste y dramático para Cataluña, cuando se ha producido lo que Pujol había abominado: la escenificación de fractura social en Cataluña y una constatación de la desestabilización política de consecuencias imprevisibles.

Pero el verdadero destinatario de la cadena humana de ayer fue Artur Mas, que a la vista está, hace un año dio un insólito salto cualitativo hacia la independencia, gracias a la presión ejercida por la ANC.  Ésta se ha visto con autoridad para dar otra vuelta de tuerca más a un Presidente de la Generalitat lábil, influenciable y sin personalidad, carente de ideas políticas y dispuesto a someter a una parte de la sociedad catalana, con tal de seguir esa huida hacia delante emprendida hace un año. Y, efectivamente, así ha sido, la Sra. Forcadell le ha puesto nuevamente deberes a la máxima autoridad de Cataluña: convocar un referéndum el año 2014. Y si no, que se atenga a las consecuencias.

A juzgar por el precedente, Artur Mas volverá a poner el interés de unos por delante de la democracia y se pondrá al servicio y a las órdenes de la ANC, menospreciando la soberanía nacional y su representación parlamentaria y, en definitiva, menospreciando la democracia.

UPyD, por supuesto, no va a permitir que la sociedad catalana pueda quedar sometida a las veleidades secesionistas y totalitarias que, desde el gobierno de Artur Mas, CiU y ERC, pretenden imponer el nacionalismo como ideología única y oficial.


Y, asimismo, UPyD seguirá defendiendo la convivencia en Cataluña como un valor superior, con la defensa de la Constitución y los valores constitucionales de pluralismo, libertad, Estado de Derecho y democracia, que garantiza la unidad de España.

************************************************************************************************************
Celebrar una derrota amb una altra derrota. Crònica de la Via catalana

La cadena humana independentista, anomenada Via catalana, realitzada a la Diada d'ahir serà cebrada pels seus organitzadors com un èxit pel seu caràcter multitudinari. 

Difícilment podia ser un fracàs d'assistència quan des de fa mesos la maquinària propagandística desplegada comptava amb la participació del govern de la Generalitat, amb tots els mitjans de comunicació públics i tots els mitjans de comunicació subvencionats i concertats, en mans de l'independentisme. 

Malgrat això, més enllà d'una lectura partidària sobre l'assistència, la derrota de l'11 de setembre 1714 de les tropes austriacistas a Barcelona, paradoxalment, es va celebrar ahir amb una altra derrota, la derrota de la convivència i de la política. 

Ahir va ser derrotada la política entesa com a eina de la qual els ciutadans ens hem dotat per a la participació democràtica en la gestió dels assumptes públics. 

Ahir la política va ser derrotada i substituïda pel populisme. Hem de recordar que els partits que no van donar suport a la cadena tenen un recolçament popular superior als tres partits (CDC, ERC i CUP) que van recolzar i van participar a la mateixa. I, per tant, la pretensió de voler deixar en mans del populisme les decisions que democràtica i constitucionalment corresponen a la sobirania nacional constitueix una gravíssima ruptura del joc democràtic dins un Estat de Dret de la Unió europea. 

Pel que sembla, la celebració d'una cadena humana per una entitat privada, per al Govern d'Artur Mas, té més autoritat moral i legitimitat democràtica que la representació política expressada democràticament en el Parlament i al Congrés dels Diputats. 

Ahir es va assetjar Catalunya de nord a sud durant hores, posant el país al servei d'una ideologia, la qual cosa només ocorre en països de nul quall democràtic. Una vegada més a Catalunya, els ciutadans catalans vam veure com els nostres recursos públics - carreteres nacionals, autopistes, televisió i ràdios públiques i cossos de seguretat-, no servien a l'interès general sinó que es posaven una vegada més al servei d'una ideologia, imposada com a pensament únic, i a les ordres d'una entitat privada, mancada de representativitat social alguna. 

I la pitjor conseqüència de l'acte d'ahir és la definitiva ruptura de la convivència a Catalunya, en dividir la societat de forma irremeiable en dues: en una facció de catalans disposats obtenir la independència a qualsevol preu i la resta de la societat catalana per la qual, per contra, la convivència és un valor superior. 

Jordi Pujol, pare del nacionalisme català modern, sempre va sostenir que “la convivència és un valor suprem. És veritat que el català és el nervi del país, però, el més important és la convivència. Si algun dia, hi hagués fractura, hi hauria desestabilització a Espanya i això per a Catalunya seria molt dramàtic" i, amb això, una radical oposició a la independència de Catalunya. 

La conclusió és, doncs, que la convivència per a CDC i Artur Mes ha deixat de ser un valor suprem, deixant al descobert que el discurs de la convivència i la cohesió social, que sempre havien posat en la seva boca, només era una aposta estratègica, al servei només d'un interès polític i electoral conjuntural. 

Per tant, ahir va ser un dia trist i dramàtic per a Catalunya, quan s'ha produït el que Pujol havia abominat: l'escenificació de fractura social a Catalunya i una constatació de la desestabilització política de conseqüències imprevisibles. 

Però el veritable destinatari de la cadena humana d'ahir va ser Artur Mas, que a la vista està, fa un any va donar un insòlit salt qualitatiu cap a la independència, gràcies a la pressió exercida per l'ANC. Aquesta s'ha vist amb autoritat per fer una volta de rosca més a un President de la Generalitat lábil, influenciable i sense personalitat, mancat d'idees polítiques i disposat a sotmetre a una part de la societat catalana, amb tal de seguir aquesta fugida cap a davant empresa fa un any. I, efectivament, així ha estat, la Sra. Forcadell li ha posat novament deures a la màxima autoritat de Catalunya: convocar un referèndum l'any 2014. I si no, que s'atingui a les conseqüències. 

Si s'ha de jutjar pel precedent, Artur Mes tornarà a posar l'interès d'uns pel davant de la democràcia i es posarà al servei i a les ordres de l'ANC, menyspreant la sobirania nacional i la seva representació parlamentària i, en definitiva, menyspreant la democràcia. 

UPyD, per descomptat, permetrà que la societat catalana pugui quedar sotmesa a les pretensions secessionistes i totalitàries que, des del govern d'Artur Mas, CiU i ERC, pretenen imposar el nacionalisme com a ideologia única i oficial. 

I, tanmateix,  UPyD seguirà defensant la convivència a Catalunya com un valor superior, amb la defensa de la Constitució i els valors constitucionals de pluralisme, llibertat, Estat de Dret i democràcia, que garanteix la unitat d'Espanya.